El ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, oficializó la semana pasada la puesta en marcha de la Ley 20.494, que reduce el trámite para la creación de empresas de 22 a 7 días. En la oportunidad, el secretario de Estado señaló que esta Ley abre un nuevo espacio a los emprendedores chilenos, a las pequeñas y medianas empresas.
"El principal motor de la productividad es el emprendimiento y la innovación que traen consigo los nuevos empresarios. Esto lo que hace es facilitar el acceso de nuevos emprendedores a la actividad", afirmó en su oportunidad el ministro Fontaine.
El secretario de Estado agregó que actualmente hay cerca de 700.000 micro, pequeños y medianos empresarios; de ellos, unos 500.000 no están constituidos como empresas y actúan como personas naturales en sus negocios.
Al respecto, el gerente responsable del Sector Público de everis, Marcos Vázquez, afirmó que “iniciativas como la anunciada por la autoridad constituyen avances hacia una gestión cada vez más digital e integrada del Estado, que permitirán reducir la burocracia, modernizando los trámites ofrecidos y potenciando la interoperabilidad entre las diferentes instituciones públicas”.
Pero los desafíos de la autoridad van más allá, puesto que el paso siguiente es disminuir a un día el tiempo necesario para crear una sociedad. Para ello, el gobierno ya tramita en el Congreso un segundo proyecto de ley en la misma línea, que Fontaine espera que sea aprobado en el primer trimestre de este año.
De este modo, se busca elevar la productividad de la economía y la competitividad respecto de otros países. En relación a esto, el ministro de Economía sostuvo que coordinará a distintas carteras con el fin de estudiar y "desatar" cerca de 300 trabas que afectan la competitividad de los principales sectores productivos.
Marcos Vázquez señala que para avanzar en esta línea “resulta clave proseguir ampliando iniciativas como la denominada ventanilla única. Ésta se define como un punto único de contacto que minimiza los tiempos y costos asociados a prestar servicios a los ciudadanos y compañías, en aspectos tan claves para el país como la creación de nuevas empresas y la exportación de bienes y servicios”.
Esto significa agilizar cualquier transacción, optimizar los tiempos de los negocios, reducir costos, maximizar la seguridad y facilitar el trabajo conjunto entre sectores públicos y privados. “Esto sin duda tendrá un impacto directo en la mejora de competitividad del país, medible a través de índices internacionales como el ‘Doing Business’ publicado por el Banco Mundial”, indica el gerente de everis.
El experto añade que “la tendencia observada en los países desarrollados va hacia un Estado más eficiente, más transparente, más participativo y que preste mejores servicios a los ciudadanos y las empresas, mediante el aprovechamiento de las TIC y la optimización de los procesos, ambos componentes clave para disponer de una ventanilla única que realmente aporte valor público”.
Según el ranking Doing Business del Banco Mundial, Chile se ubica en el lugar 62 entre 183 países en cuanto a facilidad para apertura de un negocio.
Si bien los 22 días que se demoraban los trámites era mejor que el promedio de América Latina de 56,7 días, es inferior al promedio de la Ocde, que alcanza a 13,8 días.
Con la reducción que implica llevar a siete los días de trámites, Chile subiría en el ranking y se compararía con países como Francia, Estonia, Noruega, Croacia, Egipto, Madagascar y Puerto Rico.