Rol de Gobierno y Empresarios en 4IR, Responsabilidad Compartida
Miércoles, 24 julio, 2019

Por Mauricio Rios, CEO everis Chile

El ministro Felipe Larraín fue enfático al emplazar directamente a los empresarios, cuando señaló que el gobierno ya hizo su trabajo para apuntalar la economía y que ahora es el turno del sector privado. Sin duda, el ministro —que es un fantástico economista— se refiere al impulso que el gobierno del presidente Piñera está realizando para atraer mayores inversiones que permitan reactivar la economía. Muy bien, incuestionable. Desde el empresariado, Jorge Awad respondió rápidamente que 'la inversión no ha crecido porque en el mundo actual la esperanza de vida de las empresas bajó de 40 a 12 años', aludiendo a las estadísticas que muestra la evolución del S&P500. Evidentemente, un hecho indiscutible. No obstante, siendo ambas opiniones válidas, también son parte de verdades parciales. Primero, porque el rol del Estado de cara a la Cuarta Revolución Industrial (4IR) debe ser bastante más protagonista y permanente para dinamizar la Economía Digital; segundo, por parte del empresariado hay mucho aún por hacer y cambiar. 

Ahora es cuando

Si el gobierno 'ya hizo el trabajo' como indica el Ministro de Hacienda, estamos mal. No se entendería que Singapur (número dos en Competitividad y Facilidad para hacer Negocios, según el Foro Económico Mundial y el Banco Mundial) esté lanzando la iniciativa Digital Singapur Office (DISG) para seguir potenciando el liderazgo del país en Economía Digital. Por parte de los privados, si la explicación para no invertir a un ritmo acelerado es que las tasas de descuento o el VAN no se hacen atractivas para una esperanza de vida de 12 años, como indica Jorge Awad, se hace inexplicable que Gates, Musk, Zuckerberg y Bezos, los hombres más ricos del mundo, inviertan en compañías de base tecnológica y startups digitales, con la volatilidad intrínseca de esta nueva economía. Ni Estado ni empresas pueden esperar a que el otro actúe primero. Lo que toca es hacer el trabajo ahora, en conjunto, tanto gobierno como empresarios, de manera proactiva y constante. Ambos, en una responsabilidad compartida, deben ponerse manos a la obra rápido para que Chile no pierda el tren de la 4IR. 

Estado moderno y digital

Por lo mismo, Chile requiere de un Estado que impulse transformaciones digitales en cada uno de sus ministerios; así como también las regulaciones y proyectos de ley que nos lleven a estándares de Open Data, Estado en la nube, identidad digital, blockchain; que fomente la administración electrónica (Estado sin papeles ni burocracia); que promueva una reforma curricular mirando al futuro, donde la programación, robótica, inglés y foco en las disciplinas STEAM sean prioridad. El objetivo común debe ir en línea con un Estado Digital, con servicios ad hoc para sus ciudadanos y empresas de todos rubros y tamaños. Esto ha demostrado ser un dinamizador de la Demanda Digital Agregada en las economías más competitivas. Asimismo, se necesita un Estado que genere los incentivos a la innovación, patentamiento y transferencia tecnológica desde la academia al tejido productivo nacional; que fomente, a través de SENSE y nuevos instrumentos, la reconversión de capacidades digitales para muchos compatriotas en riesgo de desplazamiento de sus puestos de trabajo por la baja cualificación, ante la automatización de procesos repetitivos. Urge un Estado con una hoja de ruta clara en torno a la modernización y abierto a trabajar con Gob-TECH startups; que modernice la legislación laboral y promueva la creación de puestos de trabajo High Tech; y un largo etcétera. En resumen, un Estado moderno con nuevos paradigmas y una agenda de Estado digital que incentive la competitividad de nuestra economía ante la 4IR. 

Innovación y conexiones

Chile también precisa más acciones del sector privado. Partiendo por un cambio de mentalidad para el incentivo a la innovación; siguiendo por el conectarse a los ecosistemas locales y globales y tener conciencia del valor de relacionarse con aceleradoras de startups en Silicon Valley, Israel o China; terminando por el estar dispuestos a pilotear soluciones con criterios de experimentación y no aplicando las añejas reglas de evaluación de proyectos del mundo análogo. También es imperioso que las empresas co-innoven con las universidades, generando reales fuentes de ventaja competitiva; empresarios que entienden el fenómeno de disrupción en sus cadenas de valor, dispuestos a invertir en emprendimientos con el objetivo de acelerarlos y otro largo etcétera. En definitiva, trabajar por lo anterior es responsabilidad de todos. Aquí no hay trabajo hecho, sino mucho por hacer. Solo así es posible ser parte activa y aprovechar los beneficios de la 4IR.

Fuente: El Mercurio